Reseña de la película Pokémon: Detective Pikachu

La premisa central de la franquicia Pokémon, que abarca desde juegos de cartas hasta videojuegos, manga y música, es relativamente simple: imagina un mundo en el que hay cientos de especies de estos monstruos de bolsillo, a quienes los humanos los han entrenado para luchar entre sí en combates increíbles, pero no particularmente brutales.


Entonces, es sorprendente que en la primera película live action de la franquicia, esa premisa es lo primero que se dejó se lado. En "Pokémon: Detective Pikachu", el director Rob Letterman imagina un mundo en el que las personas y los Pokémon conviven en armonía, una linda utopía que en su interior, alberga muchos secretos desagradables.

Pensar en ello, definitivamente, es algo que llama mucho la atención a primera vista. Además que el CGI que anima este mundo salvaje es nada menos que impresionante. Pero aún así, ninguna cantidad de pulido técnico puede restar valor a una narrativa delgada que confunde mucho más de lo que divierte.

Peor aún, cada buen chiste ya se ha visto en los muchos (bastante divertidos) avances de la película. Entonces, para un largometraje que debería sorprender y deleitar a cada paso, (que sí lo logra por momentos cuando nos presentan el hermoso mundo creado), Pokémon: Detective Pikachu es algo torpe y más confuso de lo que debería ser.

Pero no me malinterpretes, estoy totalmente a favor de que hayan intentado complejizar la premisa y la trama, con la idea de presentarnos algo inesperado. Pero la ejecución no es la mejor del mundo.




Basado en el videojuego Detective Pikachu de 2016, la película es resistente a su material original, una narrativa basada en misiones que debería facilitar el trazado de la película. En cambio, el guión, que cuenta con cinco escritores acreditados, entre ellos Letterman, Dan Hernández, Benji Samit, Derek Connolly y Nicole Perlman, opta por una trama algo enredada e indiferente que no logra capitalizar los mejores atributos de una historia de detectives.

Que Detective Pikachu no esté tan involucrado en los elementos “detectivescos” es obvio desde el principio, ya que la película comienza con una escena cursi que es eliminada por todo lo que sigue. Ahí es donde conocemos a Tim (Justice Smith), un antiguo devoto Pokémon que ha abandonado su sueño de ser un entrenador.

Su mejor amigo Jack (Karan Soni, quien de alguna manera solo aparece una vez) todavía está ansioso por que Tim obtenga su propio Pokémon, y lo lleva a un campo para capturar a un Cubone salvaje. Y si no lo sabes qué es eso, bueno, vas a tener dificultades con esta película.

No es sorprendente que gran parte del humor en Detective Pikachu se base en el conocimiento previo de los monstruos que lo pueblan, pero, en lugar de aprovechar eso, las bromas con realmente simples. ¿Qué es lo divertido sobre Cubone? Está triste, es dramático, llora mucho, usa el cráneo de su madre como un sombrero. Y eso es todo. Ese es el chiste.


Puede que Tim no esté buscando a su propio Pokémon, pero un Pokémon definitvamente lo está buscando a él. Enviado a la maravillosa ciudad de Ryme, después de que su padre Harry desaparece, Tim está destinado a lidiar con el trauma emocional de lo que sea que lo mantuvo alejado a él y a su padre durante tanto tiempo y al encanto de una metrópolis qu parece haber encontrado la fórmula de permitir que las personas y los Pokémon convivan juntos y felices.

Inspirado por los extravagantes sueños del filántropo multimillonario Howard Clifford (Bill Nighy), Ryme City eliminó hace mucho las batallas Pokémon, al optar por permitir que sus mosntruos de bolsillo vivan libres o emparejarse con humanos acogedores con el fin de crear un vínculo de amistad (obviamente, una opción mucho más emocionante).

Ryme City no es solo la versión ideal de un mundo lleno de Pokémon; también es la mejor versión posible de Detective Pikachu. Las calles están pobladas con decenas de Pokémon trotando junto a sus amigos humanos, ayudando con importantes tareas industriales, cantando de manera melancólica en bares poco iluminados, sirviendo café a las masas, e incluso durmiendo en las calles a voluntad (otra broma clásica de Pokémon, a Snorlax le gusta dormir).

Esta visión de fantasía es mágica, y lo que realmente sobresale de la película, pero viene en pequeñas dosis, con Letterman alejando el material de sus mejores ingredientes y convirtiéndolo en un misterio bastante engorroso.


También, en Ryme City, vive el increíblemente adorable Detective Pikachu (un gran Ryan Reynolds) del título de la película, que también es el compañero pokémon del padre de Tim.

Pero el pequeño detective no puede recordar los detalles, lo que no es un buen augurio para la nueva pareja, al intenar descubrir lo que realmente le sucedió a Harry. Una ventaja para el dúo (y punto a favor de la película) es que existe una comunicación directa entre Tim y Pikachu, algo que ningún otro dúo de Pokémon humano ha podido lograr.

Para la alegría de Ryme City, todavía hay una zona oscura que opera en la próspera metrópolis, en donde incluyen batallas y reuniones clandestinas en los muelles con la posibilidad real de que todo esto tenga algo que ver con un plan malvado para drogar a los Pokémon y convertirlos en algo más que solo compañeros.

Muy pronto, Tim, Pikachu, la periodista Lucy (Kathryn Newton, lo suficientemente encantadora como para ocultar lo mal escrita que está), y su Psyduck, se embarcan en una misión descuidada para encontrar a Harry. En el proceso, la película no se esfuerza mucho para intentar seguir brindando una trama mal planteada, y en su intento de detallar un thriller, el misterio es algo que uno puede deducir una hora antes de que acabe la película.

A pesar de los problemas en cuestión del trato de la película, es igual de importante rescatar las fortalezas de ella. Por un lado, todo el diseño de los Pokémon está realmente bien hecho. Cuando piensas en traer al live action a muchos de ellos, es dificultoso pensar en el resultado final, pero Detective Pikachu ha demostrado un buen pulso al brindarnos los aspectos correctos.



Como lo dije hace rato, uno de los mejores aspectos de la película es la creación del mundo, el cual sí logras comprar con creces. Este universo e stan hermosamente detallado que generan una gran necesidad de ver más de él. Dejemos la trama d elado y, por favor, hagan que la cámara siga cualquier evento dentro de la ciudad, quiero ver y enterarme de qué es lo que ocurre en cada esquina de Rime City.

Muchos de los personajes son competentes al momento de descargar toda su simpatía en sus vacíos personajes, sobretodo Justice Smith, quien logra aportar la dosis adecuada para ser un gran complemento de Pikachu. Porque, hacia el final, eso eslo que son todos los humanos aquí, complementos de los Pokémon. Eso es bueno y malo. Bueno en el sentido que la película es sobre los Pokémon y su primera visualización del mundo real, pero malo porque todos los demás personajes se sienten como elementos terciarios y hasta facilitadores de la trama.

Una secuela definitivamente está en desarrollo, y creo que esta primera mirada será lo suficientemente carnosa para brindarlos a los desarrolladores más recursos sobre qué cosas mejorar. 

Creo que he sido bastante directo sobre qué lo peor de Pokémon es cuando subestimas a la franquicia con bromas simples, o argumentos que intentan ser complejos, pero terminan siendo una mazamorra, en lugar de respaldarse en lo maravillo que es ver a los Pokémon en pantalla con escenas simples pero que tienen mucho sentido, como esa secuencia de los Bulbasaur. Detective Pikachu es entretenida, y de todas maneras un peldaño hacia arriba cuando hablamos de películas de videojuegos, pero tampoco te dejes engañar por esos detalles, ya que todo este “encanto” intenta encubrir los importantes elementos que hacen una buena película de detectives. Alfo que, definitivamente, no encontramos acá. 

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