Reseña: Guasón (Joker)

Vimos el Joker y te contamos nuestra opinión


Cuando se trata de villanos icónicos de los cómics, pocos de ellos son tan trastornados y enigmáticos como el Guasón. A través de varios canales, el personaje ha irradiado una locura que lo convierte en uno de los mejores villanos que hemos leído en los cómics. Pero si bien hay algo que distingue a cada encarnación, eso sería en sus orígenes. Con Batman de 1989, tenemos a un hombre que cae en un tanque de químicos y pierde la cordura. Por el contrario, The Dark Knight, del 2008, muestra a alguien desvariando entre diferentes historias que intentan recrear un pasado. A su vez, la falta de detalles hace que este Guasón, en particular, sea incluso más misterioso.

Es en ese contecto en que una película como Guasón llegue a los cines ahora, una película que intenta narrarnos el nacimiento del Príncipe Payaso del Crimen. Por supuesto, este es el mismo personaje que una vez comentó en los comics sobre cómo prefiere que su pasado sea de opción múltiple. Por eso, no sería prudente considerar esto como la historia definitiva del origen del personaje. Por no mencionar que no hay planes actuales para integrar a este Guasón en futuras películas como The Batman del 2021. En cambio, sería mejor evaluar la película como una de esas posibles opciones múltiples. He aquí las buenas noticias: lo que el director Todd Phillips y su compañía han construído es algo increíble.



En esta ocasión, el Guasón es Arthur Fleck (Joaquín Phoenix), un payaso del día a día y un comediante en apuros. Aunque intenta hacer malabares para sacar a flote esas dos profesiones, en realidad sólo está haciendo una cosa: sobrevivir en el infierno que es Ciudad Gótica. Como payaso, se encuentra continuamente con personas que lo maltratan física y psicológicamente. Como comediante, las únicas risas que recibe son las que se dirigen a él y no a su performance. Además, el único mecanismo de Arthur para sobrellevar la situación es una risa incontrolable que también lo limita en muchos sentidos.

En estas primeras secciones, la película crea meticulosamente la imagen de un hombre quebrado que poco a poco se rompe aún más. Por lo tanto, es bastante fácil conectarse con Arthur. Hay que tener en cuenta que el guión de Phillips y Scott Silver es lo suficientemente astuto como para hacernos olvidar por momentos que estamos viendo la película de un psiciópata que se define en muchos sentidos por sus actos violentos. De hecho, Arthur mata a tres jóvenes en un metro, lo que provoca un pánico masivo en Ciudad Gótica. Lo impecable de esto, es que el cambiar y el desarrollo de Arthur es algo que sigue dándose a lo largo de la película y evita señalarlo como un villano completo desde el inicio.


En el camino, Arthur establece una relación con su vecina, Sophie (Zazie Beetz). Al principio, parece que esta es su manera de mantener un sentido de humanidad. Después de todo, estos momentos le permiten conectarse con alguien que comparte pensamientos similares sobre el estatus de la clase baja de Ciudad Gótica. Sin embargo, resulta ser otro elemento más en la espiral descendente ala locura. A medida que Sophie se hace más consciente de las tendencias violentas de Arthur, sus interacciones se vuelven más distantes emocionalmente. Es cierto que la escritura se vuelve más bidimensional en estas escenas entre Arthur y Sophie. Tampoco ayuda que Beetz tenga pocas oportunidades de causar una impresión. Sin embargo, el núcleo temático funciona lo suficientemente bien como para equilibrar las cosas.

Por supuesto, la trama se complica a medida que deja caer más detalles sobre el pasado de Arthur. Podría decirse que el aspecto más significativo es su conexión con la acaudalada familia Wayne. A mitad de la película, se revela que durante su infancia, Penny hizo varias acusaciones negativas contra Thomas Wayne (Brett Cullen). Algunas de las cuales, como ya se ha dicho, implican que él es en gran medida responsable de su lugar en la pobreza. Evidentemente hay más que solo eso, pero con la intención de evitar los spoilers no entraremos en más detalles. Con esta información, Arthur se convierte en una figura trágica que ya nadie puede salvar. 


Lo que hace que la transformación de Arthur en el Guasón sea especialmente interesante es que consigue mantener algún tipo de brújula moral. Es cierto que las acciones que resultan de su moral pueden ser injustas desde la perspectiva de un extraño. Pero mirando a la gente que mata en la película, hay un elemento común: cada uno de ellos ha hecho mal a Arthur hasta cierto punto. Ya sea que eso implique abuso emocional o que lo despidan de un trabajo, la película no sugiere que Arthur sólo elija a espectadores inocentes como sus objetivos. De hecho, se esfuerza por no atacar a su compañero de trabajo Gary (Leigh Gill). Este es uno de los varios elementos que ayudan a este Joker a sentirse como un personaje completo.

Fuera de su personaje principal, la película es genial para representar un mundo que nunca deja de ser moralmente gris. La Ciudad Gótica de esta película, que fue creada por el diseñador Mark Friedberg y el director de fotografía Lawrence Sher, es un lugar donde todo tipo de ciudadanos hacen cosas turbias. Además, el guión nunca insinúa que este status quo vaya a cambiar. Incluso el presentador del programa de entrevistas local, Murray Franklin (Robert De Niro), invita a Arthur para rdiculizarlo en escena. A pesar de que Arthur es un espectador habitual del programa de Murray, está claro que el respeto no es mutuo.


Inevitablemente, la tensión alcanza su punto álgido en el fantástico clímax de la película. Aquí es donde Arthur, ahora usando el personaje de Guasón, hace su primera aparición pública en el programa de Murray. El público no sólo rechaza sus intentos de humor, sino que también expone sus frustraciones ante el mundo que le rodea.



Durante la mayor parte de sus 122 minutos de duración, Guasón es una apasionante historia de origen que se sumerge profundamente en su peligroso protagonista. También es bueno ver una película de cómics, en el 2019, que funciona principalmente como una pieza independiente. Así que es un poco desconcertante ver cómo tropieza de vez en cuando. Como con los momentos finales de la película.

Sin embargo, sería injusto afirmar que las escenas finales invalidan todas las fuerzas que las precedieron. Lo que Phillips y compañía han creado es una pieza de carácter temperamental que llega a su punto álgido en sus momentos más desagradables, lo que es una raza poco común entre las películas basadas en personajes de cómics. Y para hacer las cosas más fascinantes, el escenario de la película prácticamente nutre a sus habitantes para que actúen de acuerdo con sus peores impulsos.

Considerando la historia de las películas relacionadas con Batman, que priorizan a sus villanos sobre sus héroes, Guasón se siente como una progresión natural de lo que ya funcionó antes. Sólo que esta vez, no retiene ni un ápice cuando se trata de la naturaleza depravada de su mensaje. En ningún momento es una fuente de comentarios sociales profundos y divisivos como la controversia de la película te hace creer. Por no mencionar que su exploración de la inestabilidad mental está lejos de lo que uno llamaría innovador. Pero como una pieza construída alrededor de un personaje, Guasón es incómoda en todas las formas en que una historia de origen de villano debe ser.

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