Bad Boys para Siempre: Una fórmula eterna


Bad Boy se estrena el 30 de enero en cines. Nosotros ya la vimos y te contamos nuestra opinión



El dúo policía bueno/policía malo vuelve a quedar en el pasado con “Bad Boys for Life” la tercera entrega que Will Smith y Martin Lawrence protagonizan de su conocido clásico de acción moderno. Estrenada el 17 de enero en Estados Unidos con críticas mixtas, la película ha recibido igualmente una respuesta positiva del público en general, en especial para aquellos románticos de la franquicia.

La historia nos lleva esta vez a una interesante etapa en la vida de los agentes Mike Lowrey (Smith) y Marcus Burnett (Lawrence): mientras que Mike sigue tan malote como siempre, enfocado en reforzar su reputación como uno de los más temidos agentes de la justicia, Marcus acaba de ver nacer a su primer nieto, lo cual lo pone finalmente ad portas de la jubilación, motivado por el profundo deseo de verlo crecer sin el peligro de perder la vida en el proceso durante alguna de las peligrosas misiones que conduce con su compañero. El dilema cae en mal momento, dado que una antigua archirrival de Mike ha escapado de la cárcel y ha movilizado, con su hijo sicario a la cabeza, una serie de vendettas personales contra él. Sabemos que va en serio porque en menos de treinta minutos de película vemos a Mike ser seriamente baleado por primera vez desde su primera aparición en 1995. La película adquiere matices interesantes cuando Mike descubre quién está detrás de todo, ya que al unir distintas piezas del rompecabezas, da con una suposición ineludible: se enfrenta a su propio hijo, fruto de la única vez que el personaje dice haberse enamorado, muchos años atrás durante una misión encubierta, con una mujer perteneciente a un peligroso cartel.




A diferencia de las dos primeras entregas, dirigidas ambas por Michael Bay (Transformers, Pearl Harbor, entre otras), esta película está dirigida por Bilall Fallah y Adil El Arbi, cineastas belgas que llevan casi diez producciones distintas en conjunto. Sin embargo, no preocupa demasiado el cambio de estilo entre entregas porque los nuevos directores saben dónde apretar los botones. La franquicia resalta por aspectos definidos que, si bien pueden considerarse un cliché de las películas de policías, han quedado inmortalizados por la interpretación única de Smith y Lawrence, reforzada por sus rasgos afroamericanos. Las paradojas y contraposiciones entre Mike, el talentoso peleador y exitoso con las chicas pero siempre solitario, y Marcus, un poco más torpe y bufonesco para asegurar la carcajada, pero igualmente implacable con los enemigos y dispuesto a darle una paliza a quien lo merezca, es una de esas cosas que ya hemos visto antes. No obstante, es la química y el carisma de esta dupla es lo que hace de la franquicia un clásico y es ahí donde están puestas todas las luces.

Ese es precisamente el problema con la cinta: casi todo lo demás es opaco, cumple solamente con ser funcional, no parece haber ánimo de arriesgar más. Si bien la película logra entretener manteniendo un ritmo equilibrado entre acción, comedia y las pizcas de suspenso de todo thriller policial,  las intenciones de revitalizar la historia de los Bad Boys van hasta el punto de casi sobreproteger su figura proveyendo situaciones previsibles; en otras palabras, aparte del hecho de enfrentar a Mike a su propio hijo, no hay ninguna situación en la película en la que el espectador sienta que el dúo está en peligro, abandonando así las posibilidades de cerrar la trilogía de forma memorable.




De todas maneras, es impactante comprobar que Smith y Lawrence mantienen al tope el carisma que los llevó a popularizar sus dos primeras cintas, y es en definitiva lo más atractivo de esta tercera entrega. Tal parece que la cuarta entrega está en camino; sería interesante ver cómo el desenlace de Bad Boys for Life se encadena con la siguiente película, y qué nuevas aventuras nos puede presentar.

Bad Boys For Life llega a los cines de Perú el 30 de enero. 


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