"1997, 14 de noviembre" en el Nuevo Teatro Julieta

Pieza de teatro físico se ambienta en una academia de artes marciales con estética de los años 90 y combina drama con humor negro



1997, 14 de noviembre, escrita por Miguel Ángel Vallejo, quedó en segundo lugar en el Tercer Concurso Nacional de Dramaturgia Teatro Lab 2018 – 2019, organizado por la Universidad de Lima. Llega a los escenarios como una puesta de teatro físico dirigida por Marbe Marticorena. Narra la historia de María, una mujer de 35 años que ha sido víctima de violencia sexual por el novio de su hermana, y entrena artes marciales buscando desesperadamente sanar.

En la obra, producida por Revuelo arte/escena, actúan María del Carmen Sirvas (Mejor Actriz Dramática 2019 por El Oficio Crítico), Ernesto Ballardo, Flor Castillo, Juan Carlos Morón y Leny Luna Victoria. Funciones del 10 de marzo al 1 de abril, los martes y miércoles a las 8:00pm en el Nuevo Teatro Julieta (Pje. Porta 132, Miraflores). Localidades en Teleticket y en la boletería del teatro. General: S/40. Estudiantes, discapacitados y jubilados: S/20.

Para María, descubrir luego de años que fue víctima de violencia sexual, la ha confrontado no solo con su agresor, sino también con su familia y consigo misma. Le obsesionan las fechas y las cifras, que anota y repite compulsivamente. Siente que su vida cambió el 14 de noviembre de 1997.
Los compañeros de entrenamiento de María son un coro escénico de muchos personajes, como su familia, exparejas y la opinión pública. Por otro lado, una compleja voz fuera de escena intentará guiar a María en su camino. Así, María se enfrenta a su pasado, pero también al juicio de todos, a los prejuicios e incluso al mismo público.

De esta forma, 1997, 14 de noviembre, reflexiona sobre la violencia contra la mujer y los estigmas sociales en general. El recuerdo de los prejuicios que ha debido sufrir María, es una zona gris donde el victimario muestra un rostro simpático y la víctima evidencia sus desequilibrios. Asimismo, los momentos dramáticos se matizan con situaciones de humor negro.

La directora afirma que “la obra cuestiona la idea de lo femenino, de las masculinidades, los roles en la familia y las dobles morales”. Y añade que la puesta “no pontifica ideas, sino al contrario: busca propiciar el diálogo y el contraste de diversos puntos de vista, debate que consideramos urgente en nuestro contexto de violencia contra la mujer”.

Para la directora, su propuesta es que el espectador sienta que está en una sala de entrenamiento de artes marciales. “Mediante objetos móviles para trasladarnos de un lugar a otro: la playa, una discoteca, la casa de María, pero siempre el dojo de fondo”, afirma. A su vez, considera que “el trabajo corporal de los actores es el elemento escenográfico más expresivo”. Esta acción física se desarrolla con la estética musical de la década de 1990, con un ambiente de rock indie y post punk. Así, logra momentos dramáticos intensos como también situaciones de humor negro.


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