Reseña: Svadistana

Una crítica sobre Svadistana, creación colectiva presentada en el XIX Festival Saliendo de la Caja.



En diversas comunidades indígenas, la primera menstruación conlleva a la práctica de rituales y ceremonias que involucran la participación de toda la comunidad, hay casos en las que las celebraciones toman días en desarrollarse y años en preparar a la niña para el ritual al que tendrá que ser sometida. La menstruación como acontecimiento social se debe a sus concepción como vínculo con la naturaleza, que corresponde a la cosmovisión de dichas comunidades. Por otra parte, las sociedades occidentalizadas como la nuestra, la menstruación en una experiencia íntima, incómoda y hasta repulsiva. Para hacer que pase lo más desapercibida posible para la mujer y para el resto, existen medicamentos y distintos productos de higiene que son casi de condición obligatoria y a los que una puede acceder de acuerdo a sus alcances económicos.
En cada caso la sangre menstrual está siempre vinculada a mitos y tabúes, es decir, está siempre relacionada a la opinión de alguien más; por lo tanto, todas las mujeres deben de cargar con la responsabilidad de que el acercamiento a su menstruación sea tal y como lo rige su comunidad. En contraste a ello, Michelle Vallejos presenta Svadistana para reclamar la menstruación como un asunto femenino, voluble, potente y personal. La actriz y bailarina, hace su debut como directora con esta pieza de danza teatro que cuenta con la participación de María José Bueno, Sophia Trigoso, Norma Venegas, Christian Mora y Klaus Herencia en el Teatro del Centro Cultural de la PUCP.
A través de distintos elementos sensoriales, coreografías y testimonios personales, esta pieza pone en evidencia el efecto de la imposición social sobre la menstruación en las mujeres y hombres jóvenes de hoy. Al inicio, vemos a cada uno de los intérpretes, que están esparcidos por diferentes esquinas de la sala, compartiendo secuencias personales cada vez que el cañón los enfoca, de fondo se escucha una voz femenina cantando sin acompañamiento instrumental, generando así una invitación y advertencia a la representación de algo íntimo. En diferentes ocasiones se reproducen audios en los que los intérpretes responden su opinión sobre la menstruación. Estos testimonios se oyen con tal nivel de cotidianidad que inmediatamente le permite al espectador reconocerse en ellos. Así mismo, las secuencias de movimientos que parten con la representación de actividades cotidianas hasta llegar a la extremación de sus estados, nos comparten relatos personales que expresan la represión de sentires y la búsqueda de confortabilidad. El paso de estas expresiones individuales hacia a las imágenes y coreografías colectivas hacen que estas últimas adquieran mucha mayor potencia y que por ello se hagan extrañar en el transcurso de la obra.

El rojo se adueña del espacio, desde la iluminación, la temática, accesorios y la calidad de energía. De este modo, la sensualidad y sexualidad femenina aprovecha la oportunidad de imponerse y sostenerse hasta el final. Estas estrategias consiguen atrapar al espectador y sumergirlo en una masa roja espesa sin permitirle evadir el asunto en cuestión. Aunque la suma de tantos elementos haciendo referencia a lo mismo llega a ser redundante, la obra demuestra así su objetivo principal.
Desde mi punto de vista, una de las mejores decisiones de la obra ha sido la elección del rol masculino. Lejos de mostrarse como el papel antagónico o de recalcar la diferencia entre los géneros, aquí las voces de los jóvenes demuestran cómo también les afecta tener que rehuir estos temas. Como esta obra es el resultado de una investigación colectiva, la empatía toma gran presencia y hace que se muestren y los entiendas como aliados. Además, hacia el final se les ve a los hombres con una participación solo contemplativa, que en la realidad frente a este tema, así también debería ser.
Svadistana es una excelente pieza de objetivo transgresor y con muchas oportunidades de seguir creciendo. De esta segunda versión, felicito a todos los miembros del equipo por la apertura y la creatividad para permitirse componer con libertad y exhibir distintas aristas de la menstruación. Esperamos que ya tengan planes de reposición porque aún quedan muchos cucufatos y cucufatas a los que incomodar.

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