The Crown: Los detalles que crean una fantasía (SPOILERS)

No por nada el lema de la cuarta temporada es "Donde los cuentos de hadas se vuelven realidad".

Emma Corrin da vida a Lady Di en esta entrega. 

The Crown es una obra de arte. No solo tiene un excelente storytelling narrando mediante expresiones y tomas, además hay una atención a los detalles casi obsesiva. Es como observar un cuadro y poco a poco encontrar mas aspectos dentro de la pintura que te llaman visualmente. Es casi como su sello ya que este cuidado se ha plasmado desde la primera temporada.

Por ello cuando se anunció su cuarta entrega los ojos estaban puestos en la misma historia. Y no es para menos: con un cast impresionante que tiene como protagonista a la ganadora del Oscar, Olivia Coleman, hasta las figuras imponentes de Tobias Menzies, Gillian Anderson, Charles Dance y Helena Bonham Carter. 

Pero la estrella mas grande se la llevaron los jóvenes Josh O'Connor y Emma Corrin que interpretan la historia de amor y traición mas icónica del siglo pasado: el trágico matrimonio entre el Principe de Carlos y Lady Diana Spencer. La elección de ambos actores no solo es acertada al desempeñar perfectamente su papel, si no el detalle en el parecido físico y los gestos terminan de proyectar una fiel recreación de la pareja.


Además de ello, se llevan los aplausos el director de vestuario y fotografía al recrear no solo tomas exactas si no tomarse la libertad de realizar recreaciones simbólicas. 

Esto se vio en la advertencia de la Princesa Margarita a la familia real sobre el matrimonio entre Carlos y Diana ademas de la escena donde Diana patina dentro del palacio de Buckingham; ambas no tienen fundamento histórico, sin embargo son mas un reflejo de lo que la serie buscaba transmitir.  

Fuente: Elle

Buena parte, sin embargo, es bastante fiel a la realidad: desde el almuerzo entre Lady Diana y Camila Parker-Bowles, la prueba de Balmoral, el Principe de Gales saliendo primero con la hermana mayor de Diana, la elección del anillo de compromiso hasta el vestido bodas que es una replica casi exacta del real.

The Crown crea dentro de todo un retrato donde prima visualmente la fantasía pero la narración y el dialogo frio nos traen de vuelta a la realidad siendo una mezcla entre folletín histórico y obra de arte. Por ello siempre que vuelve a nuestras pantallas nos paraliza y casi obliga a consumirla sin control.

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