Análisis: Arcane Acto 2 - Esta no es la tierna historia de dos hermanas

Arcane marca el tono rápidamente y se asegura de que no olvidemos que lo que estamos viendo no es una hermosa serie sobre las aventuras de dos hermanas perdidas por el destino, sino una violenta historia entre múltiples voluntades opuestas y extraordinariamente poderosas. 


Ha pasado ya una semana desde que publicamos el análisis de la PRIMERA PARTE de Arcane. Ya les hemos dado tiempo suficiente para terminar la segunda parte (si es que no han visto ya toda la serie). Procedamos entonces a desglosar esta porción del nuevo relato en boca de todos.

El segundo acto tiene lugar muchos años después del primero, con los personajes ya en su versión adulta o al menos adolescente. Lo primero que vemos son las celebraciones del “Día del Progreso”, un feriado de Piltover en el que se celebra el desarrollo científico y tecnológico que ha hecho de la ciudad uno de los mejores lugares para vivir en el mundo de Runeterra (o al menos, eso creen ellos). Jayce, quien en el primer acto fue signado como un transgresor de las reglas más fundamentales de Piltover con su investigación sobre el Hextech (recordemos: la fusión entre ciencia y la magia), ahora es nada más y nada menos que el rostro del futuro; el “niño dorado”. Su investigación ha florecido y ahora el Hextech se utiliza permanentemente para el comercio con otras regiones, lo cual convierte automáticamente a Piltover en la ciudad más importante del continente; el centro de la economía mundial.



Lógicamente, esto también conlleva beneficios para el comercio ilegal. Y es ahí donde volvemos al villano de esta historia: Silco. El Shimmer, la sustancia que le dio en el primer acto a uno de sus lacayos para utilizarlo como un matón extra fuerte, ahora se comercializa en masa tanto dentro como fuera de la región que comprende a Piltover y a Zaun, y esta última incluso se enfrenta a su propia epidemia de adicción a la droga. Silco en persona utiliza tal sustancia en su ojo falso, lo cual básicamente confirma que el Shimmer tiene un poder extraordinario en la preservación de facultades físicas.

Arcane marca el tono rápidamente y se asegura de que no olvidemos que lo que estamos viendo no es una hermosa serie sobre las aventuras de dos hermanas perdidas por el destino, sino una violenta historia entre múltiples voluntades opuestas y extraordinariamente poderosas. La nueva versión de Powder (a quien ya comienzan a llamar Jinx) hace su aparición rápidamente, dejando en claro que ya ha cruzado varias veces el umbral que separa la cordura de la insania. Durante el ataque de los Firelight (un grupo hasta el momento no alineado a ninguna facción) a uno de los cargamentos de Shimmer de Silco, Jinx repele caóticamente el ataque y como resultado asesina a una mujer que tiene un gran parecido a su hermana. En menos de diez minutos del segundo acto, Jinx ya tiene sangre en las manos. Gran acierto por parte de la historia al dejarnos con Powder al final del primer acto y presentarnos a Jinx ni bien comienza el segundo.

La historia, por otra parte, ha evolucionado de una manera que podría considerarse natural: ya con Vander fuera del camino, Silco logra apropiarse de parte de Zaun, y hace de La Última Gota - el bar que fue el hogar de Vander, Vi, Powder y los demás - un club nocturno. Luego de la muerte de la oficial Grayson, Marcus pasa a ser el sheriff de Piltover. Y tal como Grayson y Vander tenían un trato, Marcus lo tiene con Silco. Sin duda uno de los personajes más sorpresivos hasta el momento, somos testigos de cómo Marcus debe cargar con el precio de haber indirectamente causado la muerte de Grayson, un precio mucho mayor al que jamás imaginó y en el que su propia hija anda ahora irremediablemente involucrada. Como consecuencia, uno de los conflictos más atractivos de este segundo acto es el que hay entre Marcus y Caitlyn, quien desea llegar al fondo del caso del ataque que Jinx perpetró en el puerto, inmiscuyéndose así en terrenos peligrosos para Marcus.

Todo esto contribuiría a la construcción de la figura de Silco en un monstruo mucho mayor y peligroso de lo que era en el primer acto… de no ser porque, en un sorpresivo giro dramático, Silco se ha ablandado frente a la existencia de Jinx, quien se ha convertido en su más leal vasallo, pero sin duda también en el más impredecible e incontrolable de todos ellos. Esto nos hace cuestionarnos definitivamente sobre qué habrá pasado en ese intervalo entre el primer y el segundo acto como para que Silco pase de ser un gángster cruel e inhumano capaz de destruir psicológica o físicamente a quien se le oponga, a ser un padre putativo capaz de aceptar las travesuras y los excesos de su hija adoptiva, travesuras y excesos que bien tendrían la capacidad de desarticular su imperio entero. Sin embargo, Jinx sigue siendo una pieza indispensable de su maquinaria, y por ello, y en vista de que es evidente que Jinx sigue peleando con sus traumas personales, se compromete sensiblemente con ella al punto de propiciarla a destruir todo vestigio de Powder para reemplazarla totalmente por su nueva identidad. Y parece haberlo logrado… hasta que Jinx, quien aún no se ha desprendido del todo de Powder, dispara la bengala que Vi le dio en el primer acto para que la pudiese encontrar. Y el reencuentro se da.




Otro de los giros más interesantes en esta segunda parte es el destino al que Heimerdinger se enfrenta en esta porción del relato: su jubilación forzada del Concejo de Piltover, a manos de su Jayce, su pupilo estrella. Un suceso inevitable considerando que Jayce, quien no tarda en convertirse en parte del Concejo por sugerencia de Mel Medarda - y también por conveniencia de ella, y de todos los demás - se enfrenta a Heimerdinger por la negativa del longevo académico yordle a acelerar la investigación en torno al Hextech, negativa basada en el profundo miedo que le tiene el profesor a lo que el Arcano podría hacer en las manos incorrectas, una pesadilla con grandes posibilidades de convertirse en realidad si es que se pone al alcance de todos esta herramienta tan poderosa. Sin embargo, a diferencia de Heimer - y como bien le recuerda Jayce - los humanos no viven para siempre, por lo cual no hay tiempo que perder. Motivado por la enfermedad de su amigo Viktor, quien lo salvó de un final trágico y es un responsable directo del mundo Hextech, Jayce dispone de Heimerdinger con la esperanza de que el desarrollo de la tecnología siga un curso ininterrumpido.

Y es aquí que llegamos al personaje de Viktor, el cual es probablemente el diamante en bruto de la serie. Lo de Viktor es fenomenal porque, de todos los personajes que hemos reconocido y conocido, es el que más camino debe recorrer para llegar a ser lo que en la actualidad del juego es: básicamente una máquina con un cerebro humano, un ser que sacrificó su biología para convertirse en tecnología, en búsqueda de la gloriosa evolución. En este punto parecemos estar aún lejos de ello; sin embargo, la historia de Viktor es de las más destacadas e interesantes debido a dos cosas: su permanente insistencia por mejorar la vida de los demás a través del Hextech, y su carrera contra el tiempo: una enfermedad parece estar acabando con su vida. Su salud se agrava progresivamente, y parece que no logrará progresar en la investigación antes de que se le acabe el tiempo. Sin embargo, un personaje parece tener una posible solución entre manos: Singed. Descubrimos que ya se habían conocido antes, y que Viktor alguna vez no consintió que Singed permitiera el sufrimiento de su mascota solo por intentar conservarla con vida. Ahora entiende, y está dispuesto a hacerlo.

Podríamos escribir páginas y páginas sobre mucho más de lo revelado en Arcane. Lo dejaremos para la edición de la próxima semana, para cuando lleguemos al cierre de la temporada y discutamos sobre posibles terrenos que serán explorados en la siguiente. Hasta entonces, hagan su tarea y vean los episodios 7, 8 y 9. ¡Hasta la próxima!

Escribe: 

Carlos Arata


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