Reseña: Matrix Resurrecciones

Otra vez la píldora roja


Escribe: Carlos Arata

Luego de su inesperado anuncio en trailers hace ya varios meses, finalmente ha llegado a los cines la esperada cuarta entrega de la saga Matrix, titulada “The Matrix Resurrections”. Con la participación del ahora icónico Keanu Reeves y de Carrie-Anne Moss en sus legendarios papeles de Neo y Trinity, acompañan en esta oportunidad nuevos rostros sin dejar de lado lo esencial para el universo Matrix: la filosofía detrás de la acción en pantalla.

Ambientada unos veinte años luego de los sucesos en “The Matrix Revolutions”, en el que Neo finalmente logra salvar a la humanidad de la extinción a manos de las máquinas al entregar su vida para destruir al Agente Smith, vemos que Thomas Anderson está nuevamente dentro de la Matrix, solo que esta vez es un respetado creador de videojuegos que revolucionó la industria luego de sacar un juego basado en sus vivencias como “El Elegido”. Sin embargo, no ha sido totalmente “reinsertado”, y tiene dudas constantes sobre si lo que vive es lo real o una simulación. Para ello, va a ver al Analista (Neil Patrick Harris), quien lo mantiene bajo control a punta de píldoras azules. Sin embargo, un día se cruza a Tiffany, quien es nada más y nada menos que la versión de la Matrix de Trinity. Y con ello, nuevamente los muros de lo real comienzan a derrumbarse a su alrededor. Pronto logra salir de la Matrix y descubre que simplemente se reemplazó a la Matrix anterior con una nueva y mejorada en la que la unión entre Neo y Trinity básicamente sostiene y estabiliza a la simulación. A partir de entonces, luchará para salvar a su amada y sacarla del programa.



Tal y como ha sucedido con muchas películas hoy consideradas de culto, podemos separar a sus fanáticos en un grupo de casuales y otro de devotos. Y es que Matrix logró cimentarse como una de las películas más revolucionarias y destacadas en los tiempos de transición entre el siglo XX y XI. No es extraño entonces que haya hoy en día eruditos de la historia que abarca este universo, el cual se ha expandido no solamente a lo largo de las tres películas que conforman la trilogía original, sino también a través de cortos animados, videojuegos y otras plataformas. Es como si saliera otra película de Star Wars: los fanáticos acérrimos demandarán siempre que la nueva película se mantenga a la altura en cuanto a respetar la narración original y aportar algo nuevo a la historia. 

Para el primer grupo, The Matrix Resurrections puede ser una nueva y emocionante entrega, con escenas que emulan en gran parte las escenas vintage que volaron nuestras mentes hace veinte años, y que hoy con la tecnología de punta a la mano las elevan a nuevos y mejores niveles. Para el segundo, sin embargo, es posible que haya quedado corta la intención. Si bien el contenido está ahí y no hay ninguna especie de sobreescritura, sino una correcta continuación de la narrativa, no se trata lamentablemente de una siguiente versión del pensamiento de Braudillard, sino de un paseo nostálgico por lo ya vivido sumado a una visión alternativa del mismo constructo, esta vez basado en el romance memorable de Neo y Trinity.



¿Trasciende, entonces, The Matrix Resurrections? Solamente como una parte del todo, como una extensión de lo principal. No es capaz de valerse por sí misma, pero es potenciada por lo narrado anteriormente. Y si bien sólo se da - como en el grueso de la película - una revisión superficial, hay nuevamente la intención de poner al espectador frente al dilema, a la paradoja de la ilusión de elegir versus la ilusión de destino. ¿Está todo escrito para nosotros, o podemos sobreponernos a nuestros límites a través del poder de las decisiones que tomamos? Las primeras películas nos abrumaron con el peso de esta disyuntiva y establecieron nuevos parámetros de pensamiento en el imaginario colectivo. En esta última, la disyuntiva parece más un objeto de museo, cuando en la propuesta original se deja en claro que los objetos somos, mas bien, nosotros.

Hoy en día la añoranza de las épocas doradas del arte moderno está en boga más que nunca. En ese plano, es inevitable correr a las salas e intentar dejarse deslumbrar por estas cápsulas del tiempo a las que tan ávidamente nos lanzamos. Les recomendamos encarecidamente que vean las tres películas de la trilogía para tener una mayor y mejor apreciación de la cuarta película. ¿Píldora roja o azul? Que los ojos de Morfeo te guíen a la respuesta.


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