Uncharted: Un territorio que aún falta explorar

A pesar de que en las aristas de la situación se colocan buenos factores de riesgo, la relación Drake-Sully no profundiza del todo y, más bien, casi como que sigue el curso trazado prácticamente por inercia. 




Ya han pasado varios meses desde que Spiderman: No Way Home llegó a las salas del país y nos voló el cerebro a todos. El revuelo fue tal que terminó de propulsar a su estrella principal, Tom Holland, desde la fama semidiscreta hacia el centro de los reflectores mundiales. Cimentada ya su presencia como el nuevo ídolo arácnido de tanto mayores como menores, podemos esperar verlo encarnar en el futuro nuevos personajes en las películas más promocionadas y populares de Hollywood. A la par de esto, estamos viviendo el auge de los videojuegos como fuente de contenido cinematográfico. Y las grandes productoras detrás de estas obras no se quedan atrás con los cástings.

“Uncharted”, dirigida por Ruben Fleischer y protagonizada por Holland y el ya consagrado Mark Walhberg, es una de las más recientes películas basadas en un videojuego (en este caso, del mismo nombre). Tanto en las películas como en el juego seguimos los pasos de Drake, un supuesto descendiente del legendario marino Sir Francis Drake - conocido por ser presuntamente el primero en darle la vuelta al mundo en barco. 

Sin embargo, en esta entrega se desarrolla una historia distinta a la contada en “Uncharted: Drake’s Fortune” (el primer videojuego de la saga de Nathan Drake que salió al mercado - hoy en día ya son diez). Mientras que en el juego Drake y el profesor Sully (Walhberg) ya son una sociedad que tiene años de formada, en la película recién se están conociendo. En ese sentido, sería seguro asumir que la película funciona como una precuela para la historia ya contada a través de la saga de Playstation. 




Tal propuesta narrativa lógicamente presenta una serie de oportunidades interesantes. Se trata de una relación mentor-aprendiz, también amical, pero que resalta principalmente por sus logros y hazañas relacionadas con la búsqueda de legendarios tesoros. Para un fan empedernido del juego, por ejemplo, será la oportunidad de saber cómo empezó esa relación entre amigos-colegas. Para un espectador regular, se trata de referencias: ¿será este el próximo Indiana Jones? ¿Será tan bueno como lo venden? Las posibilidades que asoman al presentar a ambos personajes y hacerlos presentarse entre sí son todo un menú de atractivos misterios.

A pesar de que en las aristas de la situación se colocan buenos factores de riesgo, la relación Drake-Sully no profundiza del todo y, más bien, casi como que sigue el curso trazado prácticamente por inercia. Drake desea encontrar a su hermano Sam, quien desapareció hace años y nunca regresó, y Sully parece saber dónde está. El profesor responde a esa necesidad utilizándolo para acercarse al tesoro. A las sospechas de Drake sobre este extraño tipo que apareció súbitamente clamando conocer a su hermano y lo convenció de embarcarse en la búsqueda del tesoro perdido de Magallanes, se suma la evidente desconfianza de Chloe (Sophia Ali), el contacto de Sully en España que tiene en su poder una de las piezas del rompecabezas. En una película que propone que nadie puede confiar en nadie, las traiciones son tan predecibles que parece que sacarle ventaja al otro fuera en realidad lo más fácil y conveniente. 




Sin embargo, la película se mantiene con la entrega de Holland, quien no se deshace del todo de las características que popularizaron su versión de Peter Parker, pero que aporta también nuevas cosas para crear a Nathan Drake, un personaje indudablemente más relacionado con las sombras del submundo. A sus redoblados esfuerzos se suma un clímax que de seguro traerá más que una emoción al fanático gamer, en especial en el momento en el que el protagonista se convierte finalmente en el Nathan Drake que todos conocen del videojuego. Por último, se tienta una posible (indudable, diría yo, dada la popularidad de la industria en este momento) secuela con la reaparición de la manzana de la discordia: Sam Drake. 

“Uncharted” es un gran primer intento que tiene el potencial de generar nuevas entregas que realmente le saquen el jugo a todo su potencial. Habría que cranear un poco más el guión para no hacer de la historia un gran y repetido cliché de puñales en la espalda, y conservar la energía que ya aportó Holland. Será excelente ver cómo se desarrolla la historia del Indiana Jones de la Generación Z. 

Ah, aparece Antonio Banderas. Hay que trabajar el guion, muchachos…


Escribe: Carlos Arata

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