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The Batman: Tu, mi, nuestra ciudad gótica

 Vimos The Batman, y acá te compartimos nuestra review



Ha llegado finalmente a la pantalla grande “The Batman”, la nueva película del héroe urbano nocturno más popular de todos los tiempos. Con Robert Pattinson transicionando, para muchos, a los papeles de envergadura épica; y con una nueva y oscura historia que da pie a otro universo más de Ciudad Gótica, esta película ha llegado para sentar un nuevo parámetro de lo que significa habitar en la piel del Hombre Murciélago.

No es un secreto que uno de los grandes atractivos de esta cinta es su estética, la cual atraviesa tanto su ejecución cinematográfica como su propuesta narrativa. En otras palabras, no se trata simplemente de paletas de colores frías y una dirección de fotografía adrede oscura, sino de la construcción de ese nuevo universo, basado en una ciudad que, a través de su aspecto, sus dinámicas y sus habitantes, cuenta una historia de desesperanza. Una ciudad que ha sucumbido hace mucho tiempo a la corrupción.



La historia de este Batman resulta, por otro lado, tan atractiva porque es el ejemplo hasta el momento más acertado, más “factible”, o quizás el menos fantástico, de una situación que podría desarrollarse en nuestro mundo. Porque siempre será fantástico, casi bordeando lo irreal, ver a Batman usando su traje y combatiendo así al crimen. ¿Quién en nuestro mundo andaría por ahí intentando ejercer el papel de un grupo de choque paramilitar multitareas con una máscara estilizada y una capa? Resultaría nada óptimo; peligroso para uno mismo, incluso. Sin embargo, este nuevo Batman reduce sus pretensiones de héroe épico en una ciudad épica, y esos vacíos que bien supieron llenar Clooney, Bale y compañía con el Bruce Wayne suntuoso, son llenados esta vez por Pattinson con un Bruce Wayne sediento de venganza, inexperto, incapaz de dejar ir… pero infinitamente talentoso, dotado de un intelecto particularmente potente. Y es ese intelecto la herramienta dorada de la que echa mano Batman esta vez, y que cumple el papel que otrora cumpliría su armadura y sus modernos aparatos.

Los policías en esta ficción tratan a Batman como lo que es: un vigilante, una persona que arbitrariamente se adjudica la supervisión y la ejecución de la ley, un desadaptado con una máscara de murciélago que juega a ser juez, jurado y verdugo, interfiriendo en todas las tareas que ellos tienen asignadas. Y Bruce Wayne, por el otro lado, es tratado como lo que es: un multimillonario proveniente de una prominente familia envuelta en la tragedia. Sin embargo, este Wayne es huraño y poco sociable, marcando distancia así también con los flamantes y filantrópicos Bruce Wayne previos. Es joven, es pasional, y es corrompible por la venganza, mas no por la injusticia; y es ahí donde aparece el papel de The Riddler. Magníficamente interpretado por Paul Dano, representa a un fenotipo de personaje que ya hemos tenido la oportunidad de conocer en este mundo: el extremista de internet que, alimentado por un séquito más o menos grande o establecido de seguidores, se convence de que su mecanismo justiciero es el más apropiado y lo lleva a cabo sin reparos, ebrio de esa sensación de jugar a ser juez, jurado y verdugo. Ese fenotipo también contribuye a la construcción de una Ciudad Gótica real y factible, y presentan a Batman un conflicto de esencia: “¿cómo así es que no me convertí en esta persona?”



La película cierra una edición legendaria y que, esperemos, dará mucho más para ver con la participación de Zoe Kravitz como Selina Kyle, o Gatúbela; y con Colin Farrell como el Pingüino, histórico villano de Ciudad Gótica. La Selina Kyle de Kravitz es, como siempre, un agente que aparenta por momentos una cierta inclinación, pero que en la práctica siempre vela por sus propios intereses, un juego en el cual Batman es una mera ficha. Por otro lado, Colin Farrell nos presenta a un Pingüino que combina su icónica y legendaria apariencia con una propuesta nueva del personaje, mucho más siniestra, consciente del poder que lleva en las manos y de las maneras de utilizarlo de la forma más explosiva posible. 

Las telarañas que entreteje esta corrupción de la cual Ciudad Gótica es víctima es una amenaza de la que nadie se atreve a hablar, y que llega hasta sus raíces más profundas, incluso hasta la familia de Bruce Wayne. Un conflicto de dimensiones Hamletianas que sin duda posiciona al Batman de Robert Pattinson como uno de los más interesantes y representativos de todos los tiempos. Podemos, además, asumir con seguridad que veremos eventualmente una secuela envuelta en carcajadas maniáticas. ¿Quién no puede esperar? Yo.

Escribe: 
Carlos Arata


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