viernes, 4 de agosto de 2023

Jely Reategui: “Los bufones podemos vomitar y decirlo todo sin asco”

Entrevistamos a Jely Reátegui con motivo de la reposición de El primer caso de Black y Jack





Hoy 4 de agosto se estrenó la obra El primer caso de Black & Jack. Dirigida por Paloma Reyes de Sá y con el apoyo de la escuela Gestus, esta comedia detectivesca se presentará en los próximos días en el teatro Sala Quilla. La obra se presentará hasta el 20 de agosto: los viernes y sábados a las 8 pm y los domingos a las 7 pm. La actriz Jely Reategui compartió con nosotros su experiencia formando parte del elenco. 



¿De qué va la obra El primer caso de Black y Jack?

Es la historia de dos muchachos que se conocen de casualidad y que encuentran una maleta que parece pertenecer a un detective privado: Black Jack. Ellos adoptan su identidad y se meten a resolver un caso juntos. Dentro de este caso conocen a una bailarina exótica, quien es una detective privada, y ellos tratan de resolver el primer caso detectivesco de mafia clandestina y de mesas de juego. 



Físicamente, tu personaje luce un vestido exótico y un peinado llamativo. En cuanto a la personalidad, ¿cómo describirías a tu personaje?

Yésika es una mujer muy fuerte y es una detective encubierta. No solo mi personaje, sino la obra en general, tiene un humor crítico muy presente. Si bien es cierto es muy absurdo y todo está tratado como si fuese bufón (nos burlamos mucho de la sociedad, de la doble moral, del machismo y de los roles de género), la crítica se evidencia. Mi personaje cumple el rol de esta mujer fuerte que “le pega” a los hombres, pero que también critica. No es simplemente una mujer sensual que baila en el tubo, sino que hay un trasfondo de lo que realmente le molesta.



Durante la obra has tenido que hacer bastante movimiento físico, sobre todo pole dance. ¿Cuál ha sido el proceso que has seguido para construir el personaje, tanto física como emocionalmente?

Esta obra la presentamos por primera vez hace seis años. Al año siguiente tuvo una reposición, y ahora la estamos haciendo después de cuatro años. La preparación fue aprender esta disciplina, que yo no la sabía. En 2016 me preparé para estrenarla en 2017, y desde ese entonces lo he seguido practicando. Lo que ha pasado ahora es que hemos tenido que recordar la obra que ya teníamos hecha, refrescarla, tal vez cambiar algunos gags, encontrar nuevos timings de la comedia (muy poco, la verdad), y jugar entre nosotros, que somos muy amigos y siempre creamos cosas juntos. 



La obra pertenece al género de la comedia, pero el tono es un poco fuerte y directo. ¿Ha sido cómodo para ti trabajarlo?

Sí, porque hemos trabajado el código de bufón. Nosotros solemos hacer nuestras creaciones colectivas como clowns, porque César García y Paloma (la directora) son payasos, y Manuel Gold y yo también hemos llevado cursos de payaso y nos hemos formado con Paloma. Los bufones siempre están por debajo de los humanos, son como seres grotescos que tienen la capacidad de burlarse de la sociedad sin ser criticados. Por eso la obra es fuerte y transgresora. Como somos grotescos, cada uno en su forma, podemos “vomitar” todo y decirlo sin asco. 




¿Cómo te has sentido trabajando con Manuel Gold y César García?

Increíble. Ellos son mis hermanos desde hace años. Nosotros tenemos un colectivo de creación que se llama La prohibida. Hemos hecho muchas obras juntos y esta es una más. Siempre nos quedamos con ganas de reponer, pero por la pandemia no lo pudimos hacer. Ahora quisimos hacerlo por última vez. Es una temporada corta, para “sacarnos el clavo” del placer de volver a hacerla.